Viaja a los orígenes del Nuevo Mundo desde las casas históricas de la Ciudad Primada de América
Esto será como un viaje en el tiempo por la Ciudad Colonial de Santo Domingo. ¿Te imaginas caminar por las mismas calles que pisaron Cristóbal Colón y los primeros conquistadores? ¿Sentir la brisa marina mientras contemplas edificaciones que han sido testigos de siglos de historia?, Las mismas tierras, calles y callejones desandados por pueblos indígenas aniquilados, de esclavos negros desarraigados, de piratas y corsarios y de conquistadores despiadados.
El turismo histórico no es solo visitar viejos edificios; es una oportunidad única para conectar con el pasado, comprender nuestras raíces y apreciar la riqueza cultural que nos ha moldeado. Es la emoción de desenterrar historias, de ver cómo el tiempo ha dejado su huella y de sentir la vibración de épocas pasadas.
Y no hay mejor lugar para vivir esta experiencia que en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Este es el corazón histórico de América, donde cada piedra, cada plaza y cada monumento colonial tiene una historia fascinante que contar. Aquí se fundó la primera ciudad europea en el Nuevo Mundo, se construyó la primera catedral, se levantó la primera fortaleza y se estableció la primera universidad de América. Es un tesoro viviente, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que te invita a explorar sus maravillas.
Quienes han estudiado su arquitectura a través de la historia destacan la gracia de sus estilos marcados por tan diversos acontecimientos de más de cinco siglos de existencia desde ser la primera ciudad con trazado cuadricular en el nuevo mundo, tener la primera corte virreinal española en América, ser la capital de una isla de posesión francesa hasta alcanzar la independencia nacional del dominio haitiano en 1844 y seguir su desarrollo hasta nuestros días.
La mejor manera de pasearnos por esta riqueza histórica es conociendo sus principales monumentos como este recorrido por 15 de las casas más históricas del Santo Domingo Colonial.
La Casa de Nicolás de Ovando
Durante un tiempo se le conocía como la Casa de los Cañones, pero fue la residencia de Fray Nicolás de Ovando, gobernador general de las Indias y destacada figura del primer período de dominio español sobre el Nuevo Mundo, el Ovando del que los historiadores críticos definen como “un animal con mayúsculas”, cuya vida fue una antología del disparate y un compendio de abusos para con la población indígena.
En sus manos está el ahorcamiento de la anciana reina del territorio taíno de Higüey, Higüanamá y también el ahorcamiento de Anacaona, esposa del Cacique Caonabo y gobernadora del Cacicazgo de Jaragua. Es el creador de las “Encomiendas” a través del cual se adjudicaba a una serie de indígenas en régimen de esclavitud a los llamados encomenderos o propietarios de la tierra que eran los colonos que llegaron con Ovando.
La Casa de Nicolás de Ovando se le considera el edificio más impresionante en la calle de Las Damas en la Ciudad Colonial de Santo Domingo y que hoy es la sede del Hostal Nicolás de Ovando. Se trata de una mansión de comienzos del siglo XVI que una vez dividida en dos casas para Ovando y la familia Dávila.
Aunque nadie sabe a ciencia cierta donde vivió Colón cuando gobernaba Santo Domingo desde 1498 a 1500, es seguro que en algún momento fue huésped en la casa de Nicolás de Ovando.
Ovando perteneció a una encumbrada familia española extremeña, el segundo hijo varón del capitán Diego de Cáceres Ovando y de Isabel Flores, natural de la villa de Brozas.
Palacio del Virrey Diego Colón o Alcázar de Colón
La calle de las Damas converge en una gran plaza en la que se destaca este grandioso monumento. El alcázar es en la actualidad la sede del Museo Virreinal.
Es un monumento catalogado como “Patrimonio de la Humanidad y museo histórico”, dedicado a la investigación y comunicación del período colonial desarrollado en los inicios del Siglo XVI, más específicamente desde 1509 hasta entrada la mitad del Siglo, y todos los acontecimientos anteriores y posteriores relacionados con la Familia Don Diego de Colón y Doña María de Toledo, sus actividades en la isla y sus relaciones con España y las nuevas tierras americanas.
El Alcázar de Colón fue construido entre 1511 y 1514, siguiendo las influencias del existente en Mancera de Abajo, en Salamanca, España, del que aún se conservan ruinas. Se desconoce el nombre del arquitecto que llevó a cabo la edificación de este palacio fortificado. De estilo gótico mudéjar mayormente, el Alcázar tiene también algunas características renacentistas, notorias en sus arcadas, así como del estilo isabelino observables en las borlas que lo adornan. El edificio se construyó utilizando mampostería de rocas coralinas. Originalmente la residencia tenía 55 habitaciones, de las cuales se conservan sólo 22.
Fue el primer palacio fortificado construido en la época colonial española. Por él pasaron grandes conquistadores españoles como Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Francisco Pizarro entre otros. El palacio funcionaba como una aldea medieval en donde la fachada principal se mostraba frente al rio Ozama que desemboca en el mar caribe y la fachada posterior estaba rodeada de un foso con puente levadizo y era circundado por una aldea de artesanos que fabricaban velas, telas y productos como la carnicería que proveían al palacio de todo lo necesario. Se desarrollaba una vida cortesana ya que María de Toledo y Diego Colón llegaron acompañados de 30 damas de la corte. El transcurrir medieval de la vida del palacio y su aldea solo se manifiesta en la ciudad de Santo Domingo ya que en América Continental se construye con el estilo Barroco del siglo XVII.
El alcázar es una magnífica restauración de lo que una vez fue una desmoronada reliquia, originalmente construida entre 1510-1514 bajo la orden de Diego Colón. Se ha especulado que en su construcción trabajaron cerca de mil indígenas.
En el interior se encuentra un museo virreinal en la que se puede contemplar una armadura de caballero montada en un caballo de madera, alfarería antigua, muebles, instrumentos musicales y tapicería.
Algunas de las antigüedades no son de comienzos del período colonial y muchas han sido traídas posteriormente para el enriquecimiento del museo. Desde el segundo piso se tiene una magnífica vista del río Ozama, el Faro a Colón, y el entorno colonial completo.
Los descendientes de Colón continuaron ocupando el edificio como su residencia hasta comienzos del siglo XVIII. Toda la sede de lo que fue el Alcázar está muy bien conservado y cuidadosamente restaurado. En el interior del edificio se puede admirar el mobiliario de la época.
La Casa Caballero o del Sacramento
Los historiadores indican que se trata de una de las casas más importantes de la época colonial, construida en el 1523 por el secretario de la Real Audiencia Diego Caballero.
La Casa Caballero era una de las varias propiedades que Diego Caballero poseía en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. También era dueño de uno de los ingenios más grandes y prósperos de la época, el Ingenio de azúcar.
En el año 1523, el español Diego Caballero construyó la Casa Caballero, una de las mansiones más espléndidas y elegantes de la época colonial.
Esta hermosa la cual fue remodelada en 1831, es una de las mansiones más espléndidas y elegantes de la época colonial, añadiendo torres al estilo neoclásico que le dan un toque sobrio el cual actualmente conserva.
En lo que fue el primer paseo peatonal de América, la calle Pellerano Alfau, hoy Isabel La Católica #55. Es una edificación con dos torres cuadradas y sus galerías compuestas de arcos de piedra sólida. Era el centro de reuniones y encuentros de la época.
El edificio conocido como Casa de don Diego Caballero pasaría posteriormente a denominarse casa del Sacramento. Fue el momento en que pasó a alojarse allí Alonso Fuenmayor, el primer arzobispo de la catedral, tradición que continúa hasta nuestros días. Restaurada y limpiada totalmente a comienzos del siglo pasado, esta casa aloja hoy a la sede oficial del Arzobispado Metropolitano de Santo Domingo.
La Casa de Francisco Tostado, sede del Museo de la Familia Dominicana
En la calle Padre Billini, esquina a la Calle Arzobispo Meriño se llega a la más gentil de las residencias coloniales, conocida como la Casa de Tostado.
Esta casa de comienzos del siglo XVI fue construida en estilo gótico avanzado y ahora alberga el Museo de la Familia Dominicana del siglo XIX.
Francisco Tostado, el dueño original, fue la primera persona nacida en la Hispaniola en convertirse en un profesor de universidad (en la Tomás de Aquino). Murió asesinado por uno de los hombres de Drake en 1586.
La entrada principal tiene un portal en piedra con arco rebajado y arriba una ventana gótica germinada de tracería calada y alfiz, elemento único en la isla de Santo Domingo.
La Casa del Tostado al igual que las primeras construcciones coloniales primeramente entra dentro del estilo gótico, aunque para el siglo XVI se encuentran detalles de transición hacia un estilo donde se mezclan el Gótico y el Renacimiento, en el que la decoración es más importante que lo estructural, influido por artistas flamencos y germánicos, llamada Plateresca.
Esta casa que perteneciera a Francisco Tostado de la peña de donde toma su nombre, quien llega en el sequito del Gobernador Nicolás de Ovando en 1502, fue escribano de la Real Audiencia, construyo esta mansión en el 1520, y vivió con su familia por un gran periodo de tiempo.
La Casa de Gorgón sede del Centro Cultural de España
Seguro ha visitado el Centro Cultural de España en Santo Domingo o lo tiene en agenda para cuando visite la ciudad. Pues este centro se aloja en uno de los edificios coloniales que permanecen intactos y con una historia que contar cuando escuchamos hablar del Colegio de Gorjón o Casa de Gorjón, ubicado en la calle Arzobispo Meriño esquina calle Arzobispo Portes de Santo Domingo.
No es uno de los puntos más turísticos o conocidos de la Zona Colonial, pero es uno de los escenarios en los que se desarrolló la historia de la Republica Dominicana.
Construida en el 1538, la escuela era una propiedad del hacendado español Hernando Gorjón quien llegó a la isla en el 1502 y se dedicaba al negocio de la azúcar.
Gorjón fue uno de los pocos españoles que se preocupó por aportar algo al país, y mostró cierto interés en el estado espiritual de los esclavos africanos que laboraban en su ingenio de Santiago de la Paz. Con su fortuna levantó un centro de estudio y un hospital.
En esta escuela que llevaba el nombre de su ingenio, se enseñaba la Teología, Gramática, Letras, Lógica, Retórica, Filosofía, Física, Medicina y Jurisprudencia.
En 1540, obtuvo el título de universidad, y pasó a llamarse la Universidad de Santiago de la Paz. Sin embargo, para finales del siglo XVI, la universidad sufrió una fuerte caída, pero resurgió en el 1701 tras ser incorporada al Colegio de los Jesuitas.
Finalmente, el edificio fue abandonado en el 1767 cuando los jesuitas fueran expulsados de los territorios españoles por orden del Rey Carlos III.
La Casa de los Medallones
Está ubicada en el número 356 de la calle Arzobispo
Meriño llamada así por llamativos cinco medallones de estilo plateresco ubicados en la entrada de la edificación. Es erróneamente llamada Casa de la Moneda.
De acuerdo con la destacada periodista, escritora, académica e historiadora dominicana de origen español, doña María Ugarte en su obra “Monumentos coloniales” la Casa de los Cinco Medallones “es llamado impropiamente Casa de la Moneda, refiriéndose a la edificación de la calle Arzobispo Merino, antiguamente llamada calle de Los Plateros sobre la que anota que de su origen y destino existe un desconocimiento casi total”.
Los investigadores han podido comprobar que la auténtica casa de la moneda de Santo Domingo se hallaba situada justamente al frente de la que hoy recibe ese nombre. Las investigaciones refieren que personas de edad recordaban que a principios de siglo 19, antes de ser demolido el edificio donde estuvo la Casa, se observaba la existencia de amplias bóvedas de piedra, en el solar con el número 73, convertido más tarde en mercado y actualmente ocupado por un garaje.
No se conoce con exactitud la fecha de construcción, pero se cree que data de la primera mitad del siglo XVI, alrededor de 1540, coincidiendo con la finalización de la Catedral Primada y es una referencia a la casa en que en la Española la Corona acuñaba sus monedas de plata ubicada al frente de esta edificación.
La casa de los cinco medallones es un ejemplo del estilo plateresco, previo del renacimiento español. En el medallón de la derecha del fisco aparece el rostro de un hombre joven de rasgos clásicos, casi totalmente de perfil, con unos pequeños cuernos y la figura de la izquierda también con el mismo tipo de cuernos representa un personaje barbado de edad avanzada. Se cree que las representaciones humanas que aparecen en los medallones corresponden a Alejandro el grande.
De acuerdo a algunos historiadores, un hecho que resulta sorprendente es que a un “portal tal suntuoso” como el de la Casa de los Medallones no corresponda un edificio más amplio, como son, por ejemplo, las residencias de Tostado, Dávila o Garay. Esto, según el arquitecto Del Monte, viene a dar fuerza a la hipótesis de que el edificio fuera una dependencia de la verdadera casa de la moneda o la residencia de alguno de sus empleados.
La Casa del Mudéjar o del Cordón
Esta edificación colonial está ubicada en la calle Isabel la Católica esquina Emiliano Tejera. Sus orígenes se remontan a 1503 y se encontraba en inmediaciones del desembarcadero.
Está considerada la primera casa de piedra y probablemente también la primera casa de dos plantas construida en América. Su nombre deriva del cordón que adorna la fachada, símbolo de la orden franciscana.
Albergó a Francisco de Garay, un destacado personaje de principios del siglo XVI que participó en la conquista de México, fue gobernador de Jamaica, adelantado, y servidor de Cristóbal Colón.
En 1509 el virrey Diego Colón con su esposa María de Toledo, sobrina de Fernando II, dejaron la Torre del Homenaje a Francisco de Tapia y vivieron brevemente en la casa del Cordón antes de mudarse a su residencia oficial. A su vez, allí se encontró la Real Audiencia. También habitó en ella Miguel Díaz, alcaide de la fortaleza fundada por Bartolomé Colón en la parte oriental del rio Ozama, cuando se fundó la villa de Santo Domingo.
Durante la incursión de Francis Drake, se instaló en esta casa la balanza con la que se pesaban las pertenencias que debían entregar los pobladores de la ciudad al corsario inglés.
Más adelante, fue propiedad de Manuel Jimenes Ravelo quien a su vez era hijo del Presidente Manuel Jimenes González.
En relación a la arquitectura de la casa del Cordón, este inmueble cuenta con dos patios, en uno de los cuales se conservan arcos originales de ladrillo y reproduce dos estilos, tanto un estilo gótico isabelino, como un estilo mudéjar. En su interior puedes observar su semejanza con un palacio castellano, pudiéndose contemplar en lo alto del frontis remata una ventana con alféizar de tipo mudéjar, en el mismo lugar conserva el escudo de Francisco Garay. Sin embargo, la impresionante casa ha sido arrendada para albergar la casa cultural del Banco Popular Dominicano y no está permitido visitarla más allá del vestíbulo.
Centro cultural Taino Casa del Cordón
Hoy es la sede del Centro Cultural Taíno Casa del Cordón que auspicia el Banco Popular Dominicano. Como centro cultural ofrece la oportunidad de apreciar una valiosa colección arqueológica prehispánica, cedida por la Fundación García Arévalo, cuyas piezas conforman la exposición permanente “Nuestros primeros pobladores”, a la vez que permite descubrir un tesoro arquitectónico colonial, como es la Casa del Cordón.
Como centro cultural pone en valor el legado artístico y cultural de la cultura taína y desarrolla un dinámico programa de actividades, concebido para distintos públicos, a través de exposiciones interactivas, experiencias educativas y eventos culturales.
Casa de Juan Viloria
El llamativo patio interior y la galería de estilo árabe son únicos. El patio está rodeado de impresionantes arcos de piedra. El pórtico árabe y la galería tiene elementos únicos en su estructura.
Esta casa se considera uno de los monumentos más completos en lo relativo a la vida cotidiana de la alta clase social en América. Este importante personaje fue también encomendero, regidor en La Vega, Mariscal de la Isla Española y albacea o Gobernador de las posesiones de Diego Colón.
La casa fue construida en el primer cuarto del siglo XVI, en ella funciona actualmente la Fundación Dominicana de Desarrollo, ubicada en la calle de Las Mercedes, al comienzo, en la ciudad de Santo Domingo.
La casa, es realmente dos inmuebles unidos, uno de los cuales se supone pertenecería a Juan de Ampiés, otro importante personaje de la colonia.
Los cinco arcos son característicos de un ambiente de alta clase social. Allí la cantería, el oficio de cantero, se nota a plenitud. La influencia mudéjar del pórtico y el portal que daba paso de la galería a la planta alta del edificio son elementos únicos en la vieja arquitectura de Santo Domingo Colonial.
Actualmente en este edificio se encuentra establecida la Fundación Dominicana de Desarrollo.
Casa de los Jesuitas hoy Panteón Nacional
Es una de las 15 casas construidas por el gobernador Nicolás de Ovando en el 1502, fue habitada en el año 1711 por la orden de San Ignacio de Loyola. Está ubicado en la Calle Las Damas, en la Ciudad de Santo Domingo.
La construcción de la iglesia se remonta al año 1714 con el permiso del Arzobispo de Navarrete. La conclusión se sitúa alrededor de 1755. Fue una de las últimas edificaciones llevadas a cabo en el siglo XVIII por los españoles.
Está al lado de la Casa de las Gárgolas, una edificación de piedra y de ladrillo en estilo mudéjar. Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Se convirtió en una universidad completa en 1747. Veinte años más tarde, en 1767, los jesuitas fueron expulsados de la República Dominicana, y el edificio fue entregado a la Corona.
Durante algún tiempo esta fue la Universidad Santiago de la Paz y Gorjón, hasta que los jesuitas fueron expulsados y el lugar pasó por las manos de varias familias de la época hasta quedar en manos del Estado dominicano. Luego fue convertida en el Panteón Nacional, un mausoleo donde descansan los restos de los personajes más destacados de la historia de la República Dominicana.
La casa conserva su aspecto colonial, hecha de piedra y con el estilo propio de las casas construidas en esta misma época, pero en la actualidad además se reconoce por la hiedra que cubre gran parte de la fachada.
Después de la expulsión de los jesuitas fue destinado a Colegio Santiago de la Paz y Gorjón en 1767. Luego la habitaron varias familias hasta que pasó a manos del Estado.
Hoy alberga ell Panteón Nacional o Panteón de la Patria de la República Dominicana, lugar de descanso final para muchas de las figuras más importantes de la historia dominicana.